K-LÁSER

La Terapia Láser de Alta Potencia

Penetra en profundidad en los tejidos y acelera la regeneración celular mediante el aumento de energía disponible por estas.

Así, las células asimilan nutrientes y se liberan de los productos de desecho del interior a un mayor ritmo; las células de tendones, ligamentos y músculos son reparadas más rápidamente.

Un corto tiempo de tratamiento gracias a la elevada potencia y la facilidad de aplicación, hacen de la Terapia K-Laser una herramienta ideal para tratar un gran número de patologías, buscando desde la bioestimulación de los tejidos dañados a proporcionar un alivio inmediato del dolor.

La laserterapia es una modalidad de tratamiento no invasivo, seguro y efectivo donde la luz se emplea para aliviar el dolor, reducir la inflamación, y estimular la cicatrización de heridas y curación de tejidos blandos.

El K-Laser es capaz de emitir potencias de hasta 20 W, siendo el láser terapéutico más potente, logrando aplicar potencia en tejidos profundos y eliminar el dolor.
El láser actúa convirtiendo la luz en energía fotoquímica, dando lugar a un correcto funcionamiento celular que lleva a la desaparición de los síntomas (dolor).
El efecto biológico primario del láser viene de la estimulación de los mecanismos de transporte celular en la mitocondria, membranas celulares y tejido epitelial. Esta acción causa la liberación de químicos vasodilatadores, la estimulación de la síntesis de DNA y RNA, el aumento de la producción de enzimas, un incremento de la actividad del superóxido dismutasa, normalización del pH del tejido, y un aumento de la producción de ATP.
El aumento de la vasodilatación (riego sanguíneo) y la mejora de la microcirculación aumenta el aporte de nutrientes celulares, acelerando la regeneración tisular (lo que significa una curación más rápida). Al mismo tiempo se produce una reducción de la inflamación.
El láser se coloca en contacto con la piel de manera que la energía pueda penetrar el tejido, donde interactúa con una serie de moléculas dando lugar a la restauración del funcionamiento normal de la función celular. Este efecto también estimula el proceso natural de curación del cuerpo. En resumen, la energía de la luz se convierte en energía bioquímica.

Efecto Anti-inflamatorio:

La terapia láser tiene un efecto anti-edémico ya que provoca vasodilatación, pero también al activar el sistema de drenaje linfático (drenando la zona dolorida).

Efecto Antiálgico:

Gracias a este efecto anti-inflamatorio, se reduce el edema y por lo tanto existe menos dolor.

Como hemos dicho anteriormente, la laserterapia estimula la vasodilatación y el drenaje linfático, lo que aumenta la reabsorción de los productos causantes del dolor. El láser regula el bombeo de sodio-potasio (este bombeo mantiene el potencial a través de la membrana de la célula nerviosa, llevando al bloqueo de la transmisión de la señal del dolor).

Regeneración tisular:

El proceso de cicatrización de tejido dañado puede hacerse por regeneración, por cicatrización o por una combinación de ambas. La regeneración es una reparación que asegura la vuelta al estado anterior de la lesión, con las mismas propiedades fisiológicas y biomecánicas. La cicatrización en cambio da lugar a un tejido conjuntivo que pierde parte de las propiedades estructurales y funcionales. Esto sucede con mayor frecuencia en tejidos con poca oxigenación y vascularización como los tendones.

La aplicación del K-Laser mejora todas las fases de regeneración de tendones y otros tejidos blandos mediante el aumento de la vascularización y la estimulación de macrófagos y de miofibroblastos, reduciendo el tiempo de cada una de las fases de cicatrización y una notable disminución del dolor.

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